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30 abril, 2012

Los ayllus y la soberanía alimentaria

Los pueblos indígenas somos creadores de una tecnología de alta productividad, desarrollada con ingenio en geografías diversas.

Los pueblos indígenas somos los creadores de una tecnología de alta productividad y rendimiento agrícola, pesquero y ganadero, desarrollada con ingenio en estratos geográficos diversos y hostiles que proporcionaban a los pobladores una dieta balanceada de nutrientes en cantidad suficiente. Esto era impulsado por una política de trabajo conjunto, intercambio de productos, almacenamiento y distribución que promovía valores de ayuda mutua, hermandad y respeto por la tierra.

La instalación del sistema colonial modificó radicalmente este modelo productivo. Lo que antes fue autosuficiente con una visión de totalidad y conciencia ecológica pasó a ser un modelo de extracción de recursos, perdiéndose también las manifestaciones ceremoniales y espirituales relacionadas a la alimentación, elementos nuestra cultura.

Hoy los impactos del cambio climático nos demuestran que el modelo agrícola indígena es totalmente vigente, moderno, lógico y científico. Así, para la FAO y otras organizaciones internacionales, la agricultura orgánica en pequeña y mediana escala juega un papel fundamental en la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático.

El ayllu, la comunidad familiar extensa de nuestros pueblos andinos, es la expresión máxima de esta adaptación. El legado de los pueblos indígenas a las futuras generaciones está en nuestra eficiente organización para distribuir las tierras y organizar los trabajos colectivos, la dispersión del riesgo a través del cultivo en diferentes pisos ecológicos y la diversificación productiva. Asimismo, en el desarrollo y difusión de las cocinas regionales, con sus colores, sabores y preparación colectiva y familiar, base de nuestra riqueza gastronómica, reconocida a nivel mundial.

La pobreza en el mundo rural actual es producto no solo de la creciente presión sobre los recursos naturales sino también de la migración desordenada, la pésima planificación y la concesión de la propia tierra de parte también de los propios indígenas. Estas malas prácticas, nos ha convertido en una de las poblaciones con el mayor porcentaje de hambre crónica y desnutrición en el mundo (FAO, 2007). La desnutrición entre los niños indígenas duplica la que se registra entre los no indígenas. En Honduras, aproximadamente un 95% de los niños indígenas menores de 14 años sufre de desnutrición (ONU, 2009). En el Perú, la prevalencia de desnutrición crónica en niños indígenas menores 03 años en la región Ayacucho es del 34.5% (MINTRA, 2009).

Además de la pobreza, los pueblos indígenas enfrentamos hoy la extensa contaminación de nuestras fuentes de agua y de amenaza a nuestros medioambiente producto de las actividades mineras, gasíferas y petrolíferas, así como el narcotráfico.

Por su variedad de climas, múltiples pisos ecológicos y zonas de vida y producción el Perú es uno de los países más megadiversos del mundo, siendo el cuarto país en superficies de bosques y contando con 25 mil especies de flora, el 10 por ciento del total mundial y de las cuales el 30% es nativa (Antonio Brack, 2005). La concepción de que biotecnología es indispensable para mejorar la provisión de alimentos y reducir la pobreza en el mundo ha puesto en riesgo este invalorable stock genético. Se ha iniciado el uso de cultivos resistentes a herbicidas y las semillas transgénicas patentadas sin tomar en consideración sus posibles impactos en los cultivos nativos, la fertilidad del suelo y el impacto en la economía del campesino.

Nuestro Programa Soberanía y Seguridad Alimentaría se orienta hacia la recuperación de cultura alimentaria local, la biodiversidad y la producción agrícola, el rescate, valoración, innovación y socialización de técnicas ancestrales de siembra, irrigación, abono, prevención y control de plagas y enfermedades, almacenamiento, transformación y la preservación de prácticas de organización comunitarias. Desde la interculturalidad, promovemos los saberes y tecnologías ancestrales agrícolas y ganaderas, rescatando también lo mejor de la ingeniería actual.