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9 agosto, 2016

Derechos para construir nuestro futuro como pueblos indígenas

Este año el Día Internacional de los Pueblos Indígenas está dedicado al derecho a la educación.

En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó que cada 9 de agosto se celebrase el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, en honor a la primera reunión del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, realizada en 1982.

Hoy la celebración recibe el nombre de Día Internacional de los Pueblos Indígenas, y entre la denominación de población y pueblo no solo hay una diferencia gramatical sino también de fondo muy importante.

Como pueblos, los indígenas constituimos núcleos culturales, lo cual significa una manera de entender, organizar e interactuar con el mundo. Esta cultura es transmitida y es también transformada, pero en lo esencial, son la manifestación y expresión de cómo nos ubicamos en el mundo.

Los cálculos más moderados señalan que somos aproximadamente 370 millones de personas a nivel mundial, representando el 5% de la población global y hablamos la mayor parte de las 7000 lenguas identificadas.

La instauración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, responde a la necesidad de crear consciencia y estrategias entre los Estados para hacer realidad nuestros derechos. Una primera etapa fue la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, adoptada en Nueva York el 13 de septiembre de 2007, las siguientes etapas serán lógicamente la aplicación y ejercicio de dichos derechos.

En ese sentido, las celebraciones anuales están dedicadas a un derecho específico y el de 2016 es el derecho de los pueblos indígenas a la educación.

En nuestro país[1], al 30 de junio de 2015, nuestra estimación de cuántos somos los indígenas es de 7 476 390 indígenas, es decir, el 24% de la población nacional. A nuestro modo de ver esta cifra aún es baja, debido a criterios de identificación, como el idioma, que en la actualidad resultan insuficientes para dar cuenta de la diversidad cultural y la distribución geográfica de los pueblos indígenas.

En este punto resulta muy importante la educación, que no solo es el acceso a ella sino primordialmente a una educación que nos facilite afirmarnos como indígenas, sin perder de vista los logros culturales, científicos y tecnológicos de toda la humanidad.

Pero la educación, y el aprovechamiento de la educación, depende de una serie de variables materiales y espirituales, la principal es la alimentación y en segundo término la valoración social con respecto a quién eres, y en ambos casos las cifras nos indican que aún es mucho el recorrido que tenemos que hacer.

La desnutrición crónica infantil se focaliza mayoritariamente en el área rural, con un 24,4% en la Sierra, seguido de la Selva con un 20,7%, estando Huancavelica (35%) a la cabeza de este problema, seguido de Cajamarca (32,2%).

La desnutrición y la anemia serán factores determinantes en el futuro educativo de la niñez indígena. De ahí que un escolar con escasos recursos tiene siete veces más probabilidades de mostrar bajo rendimiento escolar. A la falta de una alimentación adecuada, se suman otros factores como centros educativos de precaria infraestructura, profesorado poco motivado, familia centrada en resolver problemas de sobrevivencia, etcétera.

De esta manera, para el desarrollo de los pueblos indígenas se requiere del ejercicio de derechos, las acciones sectoriales no resultaran en políticas sostenibles sino se tiene una mirada integral del ejercicio de derechos.

En este sentido, este 9 de agosto, no solo es para recordar la presencia de los pueblos indígenas y examinar las alarmante cifras en cuanto deserción escolar, o el acceso restringido y limitado que tienen las niñas y mujeres indígenas a la educación, sino para examinar cual es la situación real de nuestros derechos y cuáles son las tareas urgentes y pendientes que nos queda por abordar como pueblos indígenas y como sociedad nacional.


[1] Los datos consignados corresponden al estudio 0-29: CRECIMIENTO E INCERTIDUMBRE. Situación de la infancia y la juventud indígena en el Perú, publicado recientemente por CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú.