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16 octubre, 2012

Día Mundial de la Alimentación

El derecho a la alimentación sana: la fuente de vida digna y soberana.

El derecho a la alimentación sana: la fuente de vida digna y soberana

16 de Octubre: Día Mundial de la Alimentación

Nutriendo la soberanía alimentaria, desde los pueblos y mujeres indígenas

Según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura – FAO, unas 870 millones de personas en el mundo están malnutridos, y en nuestro país, según los indicadores de inseguridad alimentaria, la desnutrición se focaliza en las áreas andinas y amazónica, precisamente en las áreas y territorios de los pueblos indígenas.

Resulta paradójico que las áreas del planeta con altas tazas de desnutrición se encuentren focalizadas en las zonas históricas de domesticación de plantas y animales y que sean precisamente las zonas de diversidad biológica y producción agraria quienes se encuentren azolados por el hambre y desnutrición.

Varios son los factores que explican esta situación, pero de manera retrospectiva podemos apreciar que al depender la alimentación de la agricultura y ésta encontrarse al servicio de la demanda de productos estandarizados y de producción industrial para los mercados exteriores, han provocado el incremento de enormes áreas agrícolas dedicadas al monocultivo industrial, basada en poca variación genética y con modificaciones de laboratorio, en detrimento de la pequeña propiedad o de la propiedad comunal. La liberalización, en los últimos años, de las medidas que garantizaban la propiedad colectiva de la tierra apunta, en nuestros países, a ese objetivo.

Si a esto sumamos los profundos cambios climáticos como efecto de la industrialización histórica y de las economías mundiales en crecimiento, que han reconfigurado a nivel mundial los ciclos estacionales y los patrones climáticos, el panorama que se nos presenta tal y como están las cosas, nos llevan a una crisis global y al incremento de los conflictos en una escala nunca antes vista.

Un breve examen de la curva en los precios de los alimentos a nivel mundial, muestra que nos acercamos en 2012 a cifras récord, con el consiguiente incremento del hambre, al no contarse con medios para acceder a los alimentos, la pérdida de la pequeña propiedad agrícola al no haber incentivos, ni apoyo para hacer frente a los embates del clima ni de los ciclos económicos y el incremento de los programas de asistencia alimenticia. Esto último puede resultar nuevamente paradójico, pero se convierte en un nuevo escenario en nuestras sociedades, pues bajo la necesidad de conseguir la seguridad alimentaria, se apela a diversos mecanismos, entre ellas la adquisición de productos industriales importados y la renuncia a desarrollar acciones sostenidas de mejoramiento de las condiciones para la producción local diversificada.

Frente a este escenario los pueblos indígenas demandamos un cambio sustancial en las políticas agrarias y alimenticias con la finalidad de trabajar por la soberanía alimentaria que implica:

a.         Aplicar y respetar los Convenios y Tratados internacionales que garantizan los derechos de los pueblos indígenas.

b.         Restituir las geografías indígenas, a partir de la reintroducción de la flora y fauna originaria.

c.         Centrar las dietas en los productos originarios o de producción local y que estas se inserten en los programas sociales, con carácter temporal y de incentivo a su producción.

d.         Incentivar la producción diversificada y estacionaria de los productos indígenas.

e.         Valorar los conocimientos y tradiciones alimentarias indígenas.

Los pueblos indígenas del área andina hemos aportado alimentos de alto contenido nutricional, entre ellos la quinua, siendo por ello denominado el 2013 “Año Internacional de la Quinua” por la FAO. Sin embargo la gran diversidad alimenticia se encuentra amenazada por los patrones de consumo, la escases de mercados, el copamiento de los sistemas comerciales y el bajo prestigio que nuestros productos tienen en los imaginarios sociales.

Revertir esta situación, exige del esfuerzo de repensarnos como sociedad, reconociendo el aporte y valor de la alimentación indígena, resguardando la diversidad germoplásmica, así como el respeto a los derechos de los pueblos indígenas que en nuestro diario vivir cuidamos todos estos saberes, que pueden convertirse no solamente en nuestro país, sino a nivel mundial, en la fuente de vida digna y soberana. Con esta concepción las mujeres indígenas de las Américas integrantes del ECMIA fijamos nuestra agenda para  contribuir a la recuperación de  los alimentos para la gran familia humana.

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