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27 noviembre, 2013

Ecos de la Cumbre de Pueblos Indígenas en México

Pueblos indígenas condenan concentración de medios de comunicación en el mundo y demandan igualdad en el acceso.

Defensa de la Madre Naturaleza. La soberanía alimentaria y los pueblos originarios

Crónica del escritor y periodista amazónico Róger Rumrrill sobre la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena, realizada en Oaxaca, México. Como asociado de CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú, Rumrrill contribuye en el proceso de formación de comunicadores indígenas y participó en dicho encuentro internacional asumiendo este rol. A continuación un análisis de las incidencias políticas del encuentro en el que los pueblos indígenas condenaron la concentración de medios de comunicación. 

El “Pop Wuj”, libro sagrado de la cultura maya, advierte proféticamente que quienes laceran e infieren heridas de muerte a la Madre Naturaleza sufrirán las consecuencias de este matricidio.

Por lo mismo, los pueblos nativos presentes en la II Cumbre Continental de Comunicación  Indígena de Abya Yala (América), realizada del siete al 13 del mes feneciente en Tlahuitoltepec, Oaxaca, México, creen a pie juntillas que los pavorosos huracanes “Manuel” e “Ingrid” que  dejaron en escombros el estado de Guerrero —incluyendo al balneario turístico de Acapulco— el 15 de setiembre  último, son sólo las primeras señales de una furia punitiva que tendrá dimensiones apocalípticas en el futuro cercano.

Tormentas mexicanas

Pero esas no son las  únicas tempestades que en estos días sacuden a  México, cuyo principal infortunio —según dicen irónicamente los propios aztecas— es estar lejos de Dios y cerca de Estados Unidos.

También las borrascas políticas están socavando a la estabilidad del gobierno neoliberal de Enrique Peña Nieto. La mayor de ellas corresponde a la llamada “reforma de la educación” que ha puesto en  pie de guerra a los maestros mexicanos, que la cuestionan porque les  despojaría de algunos de sus derechos e incrementaría el control burocrático del sistema educativo.

En una pausa del trabajo de comisiones en la II Cumbre, el líder magisterial autóctono Rafael Cardozo Jiménez, quien llegó para  pedir la solidaridad de los más de 2,000 comunicadores indígenas de toda América Latina, me dijo: “Rechazamos la mal llamada “reforma educativa”, porque  pretende convertir a la educación en mercancía, en vez de un servicio de  bien social. Con esta reforma, la educación dejará de ser pública y gratuita. Es básicamente una reforma laboral y administrativa”.

Otra borrasca política tiene que ver con la reforma energética, que para muchos críticos —entre ellos Gustavo Esteva, el fundador de la “Universidad de la Tierra”— es un intento de despojar al país de su renta petrolera, desmantelando a  la petrolera estatal Pemex, en beneficio de las transnacionales que ahora fagocitan al Estado.  Es el mismo riesgo que pende sobre  PetroPerú, un bocato di cardinale que ciertas petroleras extranjeras —la mayoría estatales— quieren tragarse, contando con los “buenos” servicios de  los ministros Miguel  Castilla Rubio (Economía y Finanzas) y Jorge Merino Tafur  (Energía y Minas).

Una tercera tormenta política arrecia en torno a la reforma de la hacienda pública, que ajusta el régimen fiscal para aumentar marginalmente la recaudación sin tocar los problemas estructurales, y todo en beneficio de unos cuantos poderosos, como señala Gustavo Esteva.

Hay también un cuarto huracán que quizás sea el más devastador, sobre todo para las poblaciones campesinas e indígenas: la inminente autorización a la transnacional Monsanto para inundar el territorio mexicano con maíz transgénico.

Sin maíz no hay país

Trepando la sinuosa carretera que nos lleva desde Oaxaca a Tlahuitoltepec, un abrupto valle habitado ancestralmente por los Mixes, se puede observar las infinitas parcelas de maíz que prosperan en lugares inverosímiles: jardines, patios, huertos, faldas de los cerros y  picos de las montañas. Creo que no hay país en el planeta donde el maíz sea el cultivo por antonomasia como en México y donde los alimentos derivados de ese grano —sobre todo la tortilla— sean como el maná o el pan cotidiano insustituible.

El slogan “Sin Maíz no hay País”, acuñado en 1992, cuando se reformaron las leyes en armonía con lo establecido en el TLC-América del Norte, para abrir  el mercado de tierras, poniendo en peligro a la milpa ancestral, es hoy más y vigente que nunca: el gobierno de Peña Nieto está a punto de autorizar el cultivo del maíz transgénico producido por la transnacional Monsanto en 2´5000,000 hectáreas; proceso que —según los especialistas y los propios agricultores— podría contaminar genéticamente a 5´000,000 de hectáreas de maíces normales y marcar la desaparición del germoplasma (variedades) de éstos, como ya sucedió con la soya en la Argentina y el Paraguay.

El pretexto oficial es que México necesita “modernizar” su agricultura, instalando grandes monocultivos, entre ellos de maíz transgénico, prohibido y/o con estrictas moratorias (vedas) en Europa y Estados Unidos de Norteamérica mismo.

Ello presupone que la tierra debe ser prioritariamente para la siembra masiva de monocultivos industriales y el desarrollo de  megaproyectos extractivos de oro, plata, zinc, petróleo y gas, en beneficio del insaciable  capitalismo neoliberal del siglo XXI; aunque esto signifique expulsar a los campesinos de sus heredades ancestrales.

Sin embargo, el neo-latifundismo del planeta, que ahora concentra cada vez más la  tierra, el agua y la economía agraria,  sólo alimenta al 30% de la población mundial. La pequeña producción —representada mayormente por campesinos e indígenas— cubre  el 70%; tanto que, en razón de esto, la Asamblea General de Organización de las Naciones Unidas ha proclamado al 2014 como “Año Internacional de la Agricultura Familiar”.

¡No! Al neolatifundismo

A lo largo de una semana de trabajo, los líderes y comunicadores indígenas instalados en el pueblo mixe de Tlahuitoltepec trazaron nuevas estrategias de comunicación para fortalecer sus identidades, tradiciones y culturas, así como sus derechos y territorios.

En los debates surgió la inevitable comparación entre la creciente concentración de las tierras en el mundo y los mega-latifundios mediáticos,  que ahora  controlan cada vez más órganos de prensa, radio, televisión y digitales. Citando al filósofo austriaco Peter Drucker, ahí se dijo: “Hoy no nos gobiernan las democracias, sino las telecracias”.

Estos mega-latifundios mediáticos, que ahora manipulan y  acondicionan a la opinión pública en beneficio de los poderes fácticos (económicos y políticos), invisibilizan a los pueblos indígenas y  sus demandas centradas en  la defensa de sus tierras, aguas y bosques; cada día más acosados por las transnacionales petroleras,  gasíferas, mineras e industriales.

Por ello, entre las demandas más urgentes  consignadas en la Declaración Final de la II Cumbre, los líderes presentes acordaron exigir que los estados nacionales de Abya Yala —es decir, de toda América— reconozcan la autonomía territorial y la libre determinación de los pueblos indígenas, así como el cumplimiento del Derecho a la Consulta Previa, estatuido por  el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. 

La II Cumbre Continental de Comunicación Indígena de Abya Yala se efectuó por mandato de la IV Cumbre Continental de Pueblos Indígenas celebrada  en el año 2009 en Puno, Perú, y de la I Cumbre Continental de Comunicación Indígena realizada en La María Piendamó, Cauca, Colombia, en el 2010. La V Cumbre Continental de los Pueblos Indígenas de Abya Yala tendrá lugar del 10 al 16 noviembre en territorio misak de La María Piendamó, Cauca, Colombia.

Para los líderes y comunicadores indígenas, éste es un momento crucial en la historia de sus pueblos. Las cumbres son procesos de unidad para la  defensa de sus territorios, culturas y derechos, así como de la  Madre Naturaleza.

“Invitamos a todos los que comparten nuestra convicción, a llevar adelante la comunicación  que comunaliza, la comunicación  que hace ayni, la minga comunicativa que formará el tejido de nuestros pueblos”, fue  el mensaje final dirigido a todas las naciones de la Tierra.

Fuente: Revista Agronoticias Nro. 393 (Octubre, 2013) / Foto: ALER.