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22 junio, 2018

El agua y la fiesta de la vida en Huallhua

Hombres, mujeres y jóvenes unen sus esfuerzos para preservar el agua el agua en Ayacucho.

Escribe: Róger Rumrrill

José María Arguedas, sin duda el mayor novelista del mundo andino, publicó su primer libro en 1935, a los 24 años de edad. El libro se titula Agua y en él Arguedas narra el drama que vive la Comunidad de San Juan de Lucanas porque la ausencia de lluvias ha secado los pastizales; los arroyos y puquiales están convertidos en polvorientas acequias y las chacras verdes y alegres de otros tiempos están convertidas en campos yermos.

En la comunidad, de acuerdo al relato de Arguedas, reina la tristeza; la desolación. Pero eso no es todo, para agravar aún más la crítica situación, Don Braulio, el hacendado, se ha apoderado de las últimas reservas de agua que todavía quedaban y sólo distribuye el líquido vital entre sus allegados, sus peones y sirvientes más cercanos.

La descripción de San Juan de Lucanas que hace el famoso novelista nacido en Andahuaylas, pero que amaba Ayacucho como si fuera su propia tierra, parece una descripción de la Comunidad de Huallhua, del distrito de Saurama, en la provincia de Vilcashuamán, Ayacucho.

En Huallhua, como en las demás comunidades del distrito y de la provincia, cuando no llovía durante algunos días o semanas, la vida cambiaba dramáticamente. La tierra se secaba y se tornaba dura y polvorienta; los pastizales de las laderas se amarillaban y secaban, y los cultivos de las chacras morían de sed y de calor. La vida en la comunidad entonces se tornaba gris y triste: escaseaban los alimentos y con ello llegaban las enfermedades, la desnutrición y la pobreza hundía sus garras feroces en los cuerpos de los niños; los ancianos; de todos.


La cosecha del agua y la fiesta de la vida

Pero una mañana de este año toda esa historia dramática cambió posiblemente para siempre. Esa mañana hubo fiesta en Huallhua; hubo fiesta en las chacras de la comunidad; hubo alegría en el alma de todos los habitantes de Huallhua, especialmente de los niños, porque se día fue un día histórico que la comunidad de Huallhua nunca olvidará. El reservorio para la cosecha de agua de lluvia con una capacidad de 4054.75 metros cúbicos de agua, con sus subsistemas de riego por aspersión para regar a 15 hectáreas de tierras sembradas de alimentos y pastos, beneficiará en una primera etapa a 62 familias.

La siembra y cosecha de agua es una de las prácticas más innovadoras para aprovechar el agua de la lluvia en regiones, como es el caso de la provincia de Vilcashuamán, con escasez de agua. Hasta antes de la inauguración del reservorio de Huallhua, las escorrentías de las aguas de lluvia que bajaban por los canales naturales desde los cerros, se utilizaban mínimamente. Toda o casi todas las aguas de lluvia, vital para el consumo humano y la agricultura, se perdían en las turbulentas correntadas del río Pampas.

Ayacucho es una de las regiones andinas que, pese a su enorme potencial agrícola y ganadero, ocupa el segundo lugar de pobreza en el Perú, con una tasa de pobreza del 51.9 por ciento. Cajamarca, una de las regiones más ricas en mineral aurífero en el Perú, ocupa, paradójicamente, el primer lugar en el ranking de pobreza, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Una de las mayores causas de la pobreza en Huallhua y en el resto de Ayacucho es la falta de agua en algunos casos; en otros casos el recurso existente está contaminado por las actividades extractivas, minería y explotación carburífera en especial, está acaparada y concentrada por las empresas y también por la inexistencia de infraestructura para la siempre y cosecha del agua de lluvia.

El agua es actualmente uno de los recursos más valiosos y escasos del mundo. Se estima que el planeta Tierra posee 525 millones de kilómetros cúbicos de agua. De este volumen, sólo el 2.5 por ciento es agua dulce. Pero de este total sólo queda el 1 por ciento de agua dulce a causa del cambio climático y el descongelamiento de los glaciares, la contaminación, la destrucción de los acuíferos y la tala de los bosques que son verdaderas fábricas de agua.

En el Perú, el 70 por ciento del agua está en la Amazonía; el 3 por ciento en la Costa y el resto en los Andes, incluyendo el Lago Titicaca.

Huallhua: sembrando y cosechando agua y desarrollo

El día que se inició el uso del agua del reservorio de siembra y cosecha de agua, fue un día histórico para la comunidad de Huallhua. La presencia multitudinaria de comuneras/as y sus dirigentes, las lideresas como Raquel Tello Vargas, Casilda Rojas Rúa, Teodora Jáuregui Ochoa, entre otras, le dieron el aire festivo y trascendente a la llegada del agua. Tenía toda la razón del mundo una de las autoridades comunales de Huallhua, Tolomeo Rojas Rua, cuando, en el momento inaugural, expresó: “Hoy día estamos sembrando vida, estamos sembrando desarrollo”. Por su parte, el alcalde del distrito de Saurama, al que pertenece Huallhua, el profesor Víctor Medina Jáuregui, dijo: “Hoy empieza una nueva historia para nuestro distrito. Porque esperamos que los demás distritos de Saurama sigan el gran ejemplo de Huallhua”.

El sistema de riego de Kichkiykuq fue posible a una alianza estratégica entre la comunidad de Huallhua, el distrito de Saurama, CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú, y Pan para el Mundo (Brot für die Welt).

La obra ha permitido ya la instalación de sistemas de riego por aspersión para 15 hectáreas de terreno, utilizando y aprovechando de modo sustentable el agua de lluvia, que se complementan con la siembra y cosecha de agua. Para ello, además del reservorio, se han instalado zanjas de infiltración. Complementariamente, se han sembrado especies forestales nativas como los quinuales, al borde las zanjas para una mayor sostenibilidad y dotación de agua que produce el bosque.

En la concepción de la obra se han conjugado dos conocimientos invalorables: el saber y las ancestrales prácticas indígenas en el manejo del agua y las tecnologías modernas de riego. Es decir, la ciencia indígena para cosechar el agua de lluvia, el Para Yaku, el Para Yaku Huñuy y la mirada del agua Ñawin Pukyu, los ojos para mirar el presente y el futuro de Huallhua.

Esa mañana luminosa de inauguración, donde estaban cientos de comuneros y autoridades de Huallhua y otros distritos, también estaba el presidente de CHIRAPAQ, el Centro de Culturas del Perú, su equipo de trabajo ejecutor de la obra, así como los Yaku Kamayuq y los Yakumanta Yachaq, los maestros que conocen los secretos de vida del agua.

Todos, jóvenes, ancianos, niños, bailaban. Celebrando un nuevo día; el inicio de una nueva historia para Huallhua. Porque el agua es vida y hay que sembrarla, cosecharla, cuidarla, amarla, porque es el alma y la vida de la Madre Naturaleza.