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19 noviembre, 2017

El deporte de la diversidad

Nuestra selección no solo representará con orgullo al Perú en Rusia 2018. También es muestra de la diversidad étnica de nuestro país.

Foto: ANDINA/Luis Iparraguirre

El futbol, a partir del último tramo del siglo XX, se ha transformado en el campo de las confrontaciones nacionales a escala global, y como toda confrontación, es el campo para los objetivos comunes.

La construcción de los sentimientos e identidades colectivas surgen y se fortalecen frente a una amenaza u objetivo común, y en ese sentido, el fútbol ha sido la mejor muestra en nuestro país de la necesidad de ser un solo sentimiento, de alentar el esfuerzo hacia un objetivo único, y ese objetivo se logró.

Y se logró con un equipo conformado principalmente por indígenas y afrodescendientes, o si se quiere, por cholos, negros, charapas y zambos. A estas alturas, el futbol ha pasado a formar parte de nuestra mitología social y los futbolistas, son los nuevos héroes -como ya se viene proclamando por todos los medios- y como todos los héroes mitológicos, han atravesado por diversas pruebas y superado diversas adversidades.

Casi la totalidad de los jugadores proceden de hogares humildes, de diferentes partes del país y han tenido a sus madres como el eje de sus vidas, la fuerza impulsora y rectora de sus carreras y al igual que ellos, gran parte de nuestra sociedad se encuentra en iguales o más difíciles condiciones, soñando con la oportunidad de arrancarse la pobreza de sus espaldas.

El fútbol ha sido el camino de la superación personal de jóvenes cuyo único capital era su habilidad e inteligencia futbolística y no es de extrañar que la gran mayoría que este equipo se encuentre integrado, como señalamos, por indígenas y afrodescendientes que no tienen reparos en reivindicar sus orígenes y sus patrias chicas, como sus pueblos y regiones, bailando sus danzas o tocando sus instrumentos tradicionales y esto se presenta como una gran oportunidad para nuestro país, de repensarse en su diversidad y que lo que necesitamos son oportunidades y de trazarnos metas y sueños comunes.

Esta joven selección y su cuerpo técnico, son la mejor muestra del esfuerzo común, que ha trascendido las diferencias convirtiéndolas en oportunidades a través de un lenguaje común: el del fútbol. Corresponde al Ministerio de Cultura, potenciar este sentimiento colectivo para fortalecer sus campañas para la erradicación del racismo en las canchas y dar el salto al escenario de nuestra sociedad para de una vez jugar la cuenta regresiva en este problema hasta el pitazo final en el que nos reconozcamos como parte de un mismo equipo, diverso y variopinto como nuestra actual selección.

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