Español

English

14 enero, 2021

El Hombre y Wakchaschay

50 años del huayno “El Hombre” de Ranulfo Fuentes

Foto: Raquel Palomino - Servindi

Yo no quiero ser el hombre

que se ahoga en su llanto,

de rodillas hechas llagas

que se postra al tirano

La negación de una situación impuesta es el aire que aviva el fuego por la dignidad del ser humano. Ranulfo Amador Fuentes Rojas, hijo Ayacuchano, nacido en Anco, la Mar, el 30 de abril de 1943, plasmó en este huayno el dolor universal por justicia y dignidad, con la esperanza en la indignación por nuestra propia condición, con la fe en el amor al hermano y la hermana. 

Yo quiero ser como el viento

que recorre continentes,

y arrasar tantos males

y estrellarlos entre rocas,

En diciembre de 2020 se cumplieron 50 años de esta composición, dedicada a los maestros de la huelga del 79 y que sin embargo, su letra está dedicada a quienes aspiran al pachacuti, al viento transformador que borrará los males de esta tierra, que ahogará a los vientos de la injusticia y de los conflictos que nos separan…

No quiero ser el verdugo,

que de sangre mancha el mundo,

y arrancar corazones

que amaron la justicia

y arrancar corazones

que buscaron la libertad.

Ayacucho, cuna de Ranulfo, se convirtió en la cuna de todas las tormentas en la década de los 80, dejando multitud de Wakchaschay, niños y niñasque en su soledad y desarraigo, por encontrarse sus comunidades arrasadas por el conflicto armado interno, comenzaron a volar por voluntad propia o a través de otros a diferentes partes de Ayacucho y del Perú, añorando en sus corazones sus animalitos, sus chacritas, sus vidas…

Yo quiero ser el hermano

que da mano al caído,

y abrazados férreamente

Vencer mundos enemigos

Y abrazados férreamente

vencer mundos que oprimen.

CHIRAPAQ nace precisamente para dar respuesta a este desarraigo y Ranulfo Fuentes estuvo presente con nosotras, junto con Manuelcha Prado, Carlos Falconí, Juanita del Rosal, entre otros y otras, para recuperar las alitas de los pajarillos, para devolverles el brillo de sus miradas, el color a sus sueños a través de las artes indígenas con los Talleres de Afirmación Cultural Ñoqanchiq y de la denuncia documentada y en las voces de sus propios protagonistas: la niñez indígena, naciendo el libro Wakchaschay. Los Huérfanos Pajarillos, en el año 1994, título creado por el poeta Juan Ramírez Ruíz integrante de Hora Zero, y cuyo texto fue fruto de un trabajo de investigación realizado en la ciudad de Huamanga a cargo del Dr. Enrique Gonzáles Carré.

Por qué vivir de engaños, cholita,

de palabras que segregan veneno,

acciones que martirizan al mundo

¡Ay! sólo por tus caprichos,  dinero,

¡Ay! sólo por tus caprichos, riquezas.

La presentación de este libro se realizó durante la realización de la 1ra Jornada de Cultura Viva, en el año 1994, realizada en el patio de la higuera de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. La Jornada se orientaba a demostrar la vitalidad y vigencia de las culturas indígenas en un momento en el cual imperaba el miedo y la desesperanza. Frente a esta situación, madres, jóvenes y niños desplegaban multitud de colores plasmadas en telas, esculturas, cerámicas, plantas y alimentos procedentes de lo poco que habían podido rescatar, recuperar y recrear de sus comunidades. Aquí se compartió por primera vez una variedad de alimentos andino-amazónicos, a manera de bufet, en momentos en que las comidas y frutos indígenas eran menospreciados por la alta cocina y la sociedad en general.

La invitación para la presentación del libro en el auditorio principal de la misma universidad, repartido en las calles y la plaza de la ciudad de Huamanga, contenía precisamente la letra de El Hombre y recibimos las primeras advertencias, no podemos precisar por parte de quien o quienes, pero fue una clara amenaza: “tienes que desaparecer este texto o tú no apareces mañana”. ¿Quién o quienes estaban en contra, o sentían como amenaza, a una letra que habla de indignación y solidaridad?

El salón a tope, fue el centro de debate durante la presentación. Una parte de los asistentes expresaba con voces altisonantes “Ustedes están desviando la atención del pueblo en guerra con propuestas culturalistas…”, frente a esto, desde CHIRAPAQ respondimos “… las comunidades deben ser quienes decidan por ellas mismas, no deben imponerse caminos, no se debe pensar por ellas…”.

Dolor, dolor que no desaparece mientras las injusticias continúen, mientras la dignidad humana sea cuestionada por el dinero y la riqueza, pero ante lo cual yo quiero ser el hermano que da mano al caído, es el compromiso que nos une con Ranulfo en la búsqueda de justicia y de respeto a nuestros pueblos.

CHIRAPAQ, en sus 35 años por nuestros pueblos y culturas.