Español

English

9 mayo, 2016

Equipan a artesanas indígenas con máquinas de coser

Mujeres del pueblo Yanesha, en la Selva Central, recibieron equipo y entrenamiento para mejorar el acabado de sus artesanías.

Mujeres del pueblo Yanesha, en la Selva Central, recibieron equipo y entrenamiento para mejorar el acabado de sus artesanías.

Para Beatriz Bautista, artesana del pueblo Yanesha, un hilo enredado, puntadas irregulares o la rotura de la aguja, significaba tener que trasladarse hasta la el distrito de Villa Rica, en busca de un técnico que repare su máquina de coser.

“Ahora ya sé cómo limpiarla, dónde echarle su aceitito, que debo hacer cuando no quiere coser. Ahora puedo hacerlo sola”, explica.

Bautista junto a cuarenta mujeres del pueblo Yanesha de la Selva Central, tuvieron la oportunidad de aprender el manejo técnico de este equipo, que utilizarán para la elaboración de bolsos, vestidos y blusas.

Estas piezas son elaboradas con algodones nativos y tintes naturales, y decoradas con las iconografías del pueblo Yanesha, en una propuesta que combina la preservación de los recursos naturales y el saber ancestral de este pueblo. La venta de las artesanías representa además un ingreso adicional que beneficia enormemente estas mujeres y familias indígenas.

Gracias a la gestión de Federación de Comunidades Nativas Yanesha (FECONAYA), y el apoyo de la asociación CHIRAPAQ y la Fundación Angélica Fuentes, las comunidades nativas de Shiringamazú y Buenos Aires, y los anexos de Villa América, Nueva Aldea, Santo Domingo, Azulis, Centro Castilla y San Francisco de Chuchurras, recibieron un aporte semilla de ocho máquinas de coser, 400 metros de tocuyo y nueve conos de hilo, que les permitirán continuar con esta labor emprendedora.

En abril se realizaron dos sesiones de capacitación, en el distrito de Palcazú, en donde tuvieron la oportunidad de conocer los componentes de esta maquinaria, su funcionamiento, el modo de cambiar las piezas y mantener el equipo en buen estado.

Para muchas, era la primera vez que utilizaban una máquina de coser. El entusiasmo y las risas nerviosas llenaron el ambiente una vez que se sentaron delante de una brillante máquina de coser Singer. Los rostros, que primero reflejaban asombro, al poco tiempo estaban llenos de seriedad y concentración.

“Ahora cuando haga mis bolsas me van a pagar más, porque van a tener un mejor acabado”, sentencia entusiasmada Bautista.