Español

English

25 diciembre, 2018

La Navidad y los Pueblos Indígenas

¿Cuánto de las festividades prehispánicas se encuentran presentes en la actual navidad andina?

Foto: ANDINA/Percy Hurtado

¿Cuánto de las festividades prehispánicas se encuentran presentes en la actual navidad andina? Como en toda la cultura, tradiciones y costumbres en el área andina, es difícil establecer fronteras o límites entre lo propio y lo foráneo, dado que luego de más de 500 años de dominación y resistencia, la diversidad cultural de los pueblos originarios es el resultado de estrategias de continuidad a través de resignificar símbolos y rituales occidentales. Como contraparte, la cultura occidental, a través de la religión católica, resignificó símbolos y tradiciones indígenas para adecuarlos a sus lógicas de poder e intereses.

Igual podríamos decir de los Incas, quienes, en su proceso de expansión, articularon, incorporaron y adecuaron rituales y tradiciones locales de los múltiples y diferentes grupos étnicos que poblaron los Andes, algunos procedentes de antiguos procesos culturales que articularon vastas extensiones de la Costa, Sierra y Selva y otros que se encontraban en las periferias de estos procesos. De esta manera, los Incas organizaron estas múltiples experiencias dentro de un sistema único de poder en donde la religión y la ritualidad organizaba la vida y la producción agrícola, pero no eran la única realidad cultural que actuaba a lo largo de su vasta extensión territorial y climática.

¿Qué era lo común en esta diversidad cultural prehispánica? La agricultura y la organización de la ritualidad en torno a ella y los astros. La relación es directa, pues de la lectura de los astros se deducía el transcurrir de los ciclos climáticos y la agrupación de los días en temporadas que organizaban la producción de alimentos.

De esta manera, al hablar de tradiciones prehispánicas en la Navidad, estamos tomando como punto de referencia las tradiciones incas –que recibieron todo el interés de los cronistas tanto hispanos como indígenas- y no de toda la diversidad cultural que articuló el estado Inca, en otras palabras, nos estamos refiriendo a un solo proceso cultural, sobre el cual tenemos información, teniendo un gran vacío de información para poder comparar los procesos de imposición o las estrategias de penetración ideológica que empleó el poder colonial para imponer la natividad en el Ande y la Amazonía como hecho clave en su sistema religioso.

Dentro del calendario Inca, el mes de diciembre era denominado, según el cronista indígena Felipe Huamán Poma de Ayala (Ayacucho, 1534 – Lima, 1615) como Capac Ynti Raymi que podría traducirse como Gran Fiesta del Sol, en donde algunos autores señalan que también se realizaban festividades a la Luna. Era una época de festividades, ayunos y sacrificios a nivel general, de ahí que fuera también identificado como un mes de descanso y que coincidía con el inicio de las lluvias en la Sierra. Era también el mes en el que ritualmente se convertían en hombres los jóvenes de la nobleza Inca a través del rito del Huarachico. Si se tiene en consideración que era un ciclo de diversas pruebas, que incluía combates, demostraciones de valor, pericia y ayunos que abarcaba tres semanas, al final de los cuales se convertían en hombres.

La descripción que se hace de este mes es de grandes bailes y festividades, en donde se celebraba al sol, honrándole con sacrificios y el nacimiento de “nuevos” hombres de la elite incaica, encargados de sostener el imperio y por ende su culto.

Aquí tenemos dos elementos primordiales que se encuentran presentes a la actualidad. Las festividades y el nacimiento ya no de hombres, en plural, sino de uno solo, el salvador del mundo. A lo cual se suma el solsticio de verano, que se produce entre el 20 y 23 de diciembre, de ahí las festividades en honor al Sol y que en la Europa precristiana era también motivo de celebraciones por las diversas culturas que luego serían denominadas como paganas por la iglesia católica, pero que, para poder articularlas dentro de su sistema religioso, durante el proceso de cristianización de Europa, también sus rituales fueron resignificados dentro de una religión única. En este sentido, la iglesia católica cuando llegó para imponerse como la religión “verdadera” dentro del territorio del Tahuantinsuyo, ya venía con una larga experiencia de apropiación y redireccionamiento de los cultos y rituales de las religiones que diferían de su credo.

Si bien es cierto que la navidad reviste un carácter consumista y profano en las urbes, en las zonas rurales y entre los pueblos indígenas, las festividades se centran en la música y la danza, en el compartir y en realizar actos propiciatorios para el nuevo ciclo que se inicia con el nacimiento de un hombre/niño que representa la continuidad de la vida y la esperanza de un cambio y es en esta hoy simbiosis forjada en la dominación, el dolor y la resistencia que las antiguas tradiciones indígenas se proyectan en una tradición foránea, como uno de los tantos ejemplos de interculturalidad que nos significan como país.

Etiquetas: ,