Español

English

12 febrero, 2013

Mujeres indígenas adaptándose al cambio climático

Retraso en la llegada de las lluvias y plagas más resistentes son algunos de los problemas que enfrentan las mujeres en la sierra sur del Perú.

Retraso en la llegada de las lluvias y plagas más resistentes son algunos de los problemas que enfrentan las mujeres en la sierra sur del Perú.

Mientras que Ayacucho pasó a ser este martes una de las 13 regiones del Perú declaradas en alerta por la intensidad de las lluvias, en el centro poblado de Puyachi, Julia Rua, demuestra que los pueblos indígenas han desarrollado prácticas y saberes efectivos para reducir los efectos del cambio climático.

Según Rua, esta localidad tenía la fortuna de recibir las primeras lluvias desde Agosto, favoreciendo el inicio del cultivo de papa y maíz, en lo que el pueblo quechua conoce como michka o siembra de invierno.

La cosecha se realizaba tan solo tres meses después, asegurando a las familias el contar con alimentos suficientes para sobrellevar los próximos meses de lluvia, tiempo de mayor escasez. “Ahora recién en octubre o noviembre empieza a llover”, afirma esta madre de 43 años.

Estos cambios no solo ha modificado el ciclo agrícola. También ha causado estragos en la calidad de productos como el maíz. “El crecimiento es pequeñito, ya no como antes. Ahora son delgaditos, bajitos, amarillentos y no da buenos frutos”, explica.

El empobrecimiento de la tierra también ha sido una dificultad que aún no se ha podido superar del todo.

“Nosotros abonamos con estiércol de gallina y oveja. Con todo eso sembrábamos nuestros productos y daba un buen maíz, un buen choclo. Pero últimamente ya no es así, sale todo pequeñito”, cuenta. ¿Y el uso del abono comercial? Más que por conciencia ecologista, Rua explica que para cualquier mujer de su comunidad, con una familia extensa y pocos ingresos, el comprar nitrato es un gasto enorme.

“Lo poco que sembrábamos era suficiente e incluso podíamos vender. Ahora para compensar las pérdidas sembramos, ya no solo en una parcela, sino en más tierras. Igual la producción es poca y no compensa todo el trabajo que se hace”, revela.

La lluvia excesiva trajo consigo también al gusano de la papa. No obstante, la inventiva y la experimentación entraron en juego. Rua aprendió de otros hombres y mujeres de la comunidad de Hercomarca que las plantas como el hamatay y la chakanway, mezcladas con ceniza (filtrada en agua), son un poderoso insecticida natural.

“Han salido papitas bien limpias, sin gusano. En la cosecha hemos encontrado el gusano muerto, escondido en las plantas, pero no había infectado a la papa”, comentó. Asimismo se sorprendió gratamente cuando comprobó que eran más fáciles de cocinar que aquellas de la misma variedad que compró en la feria. “Se sancocha rapidito, mientras que la que tiene insecticidas se demora. Es más tiempo y gasto más leña”.

Rua replicó lo que aprendió de la Asociación de Promotores y Promotoras en Agricultura Sostenible y Seguridad Alimentaria APASSA de Vilcas Huamán, quienes con el apoyo de CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú y Pan para el Mundo, han desarrollado en esta provincia soluciones para asegurar la preservación de cultivos andinos y la revaloración de la culinaria indígena con miras a erradicar la desnutrición.

Este año la propuesta se ha extendido al pueblo de Rua en donde se espera poder conocer otras formas empleadas por los pueblos indígenas para prevenir los impactos negativos del cambio climático.

Postulante del Concurso de Periodismo Historias del Cambio Climático

banner-hcc