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11 noviembre, 2013

Mujeres indígenas promueven créditos para mejorar sus vidas

Una iniciativa de microcréditos en la región sur andina de Ayacucho permite mejorar las vidas de treinta mujeres indígenas y sus familias.

Una iniciativa de microcréditos en la región sur andina de Ayacucho permite mejorar las condiciones de salud y educación de treinta mujeres indígenas y sus familias.

Edith Fernández es una pastora que habita en Lucanas, provincia de suaves laderas de montaña, y abundantes manantiales que, debido a su proximidad con la costa, se mantienen suspendida entre el mundo rural y urbano.

Al igual que la mayoría de mujeres en esta zona, Fernández casi no maneja dinero en efectivo. La alimentación de su familia proviene de lo que cultiva y del intercambio de productos. El único ingreso monetario proviene de su esposo, quien trabaja en tierras de otros, alquilando su mano de obra por jornal.

La familia de Fernández no posee tierras, por lo que ella debe hacer pastar a sus animales en los cerros próximos, que son propiedad de toda la comunidad. Sin embargo, durante le época de sequía, el pasto es escaso y, al no tener una tierra de cultivo propia, no cuenta con el forraje necesario para sus seis vacas.

La solución era alquilar una parcela de pasto a un vecino. Para conseguir el dinero necesario, Fernández se veía obligada a vender dos de sus terneros cada temporada. “Así ¿cómo puedo aumentar mis animalitos?”, se preguntaba. Hasta que una pequeña ayuda hizo la diferencia.

A través de un fondo recaudado por sus integrantes, la Organización de Mujeres Indígenas de Laramate – OMIL, otorgó pequeños préstamos a sus socias. Al ser parte de todas de la misma comunidad, sus administradoras conocen de primera mano la capacidad crediticia de la postulante y también el destino final que tiene el dinero.

Las integrantes de la OMIL también se dedican al cultivo de hortalizas y frutas, para las que han construido pequeños fitotoldos. La venta de estos productos les permite contar con un ingreso con las que financian las acciones de la organización y la continuidad del fondo.

La iniciativa han sido desarrollada con el apoyo de CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú, en alianza con The Hunger Project, ambos avocados en el empoderamiento de la mujer para la erradicación del hambre y la desnutrición en el mundo.

Y es que el acceso a este crédito no solo ha brindado mayor estabilidad a las familias de Lucanas, sino que ha acercado a la igualdad a las mujeres de la comunidad, en una sociedad en que su participación sigue siendo reducida.

Ahora Fernández tiene mayores posibilidades de capitalizar los frutos de su trabajo e incluso mejorar la producción de su ganado. Solo venderá sus terneras ante una emergencia, o para invertir en la salud y educación de sus tres mejores hijos.

El pasado octubre, durante una visita a Bolivia, el bangladeshí Muhammad Yunus, impulsor del sistema de microcréditos que le valió en el 2006 el Premio Nobel de la Paz, instó a los países promover el verdadero espíritu de este tipo de este sistema.

“Debemos traer de vuelta al verdadero microcrédito, que es algo que sirve para ayudar a la gente a ayudarse a sí mismos a salir de la pobreza”, señaló.

Foto: André Ramírez (referencial).