Español

English

2 noviembre, 2009

Mujeres indígenas reclaman acceso a la tierra

Lideresas indígenas denunciaron que COFOPRI desinforma sobre la titulación de territorios indígenas.

Lideresas indígenas andinas y amazónicas denunciaron que el Organismo de Formalización de la Propiedad Informal – COFOPRI realiza acciones de desinformación para la titulación de territorios indígenas.

Afirmaron que el desconocimiento de los tratados de derecho internacionales y la falta de políticas con enfoque de género promueven la discriminación contra la mujer.

Estas declaraciones fueron realizadas en el marco del Encuentro Nacional Mujeres Indígenas Tierra y Territorio organizado por Chirapaq, Centro de Culturas Indígenas del Perú y UNIFEM. El encuentro forma parte de un proceso de diagnóstico nacional para elaborar estrategias que permitan el acceso de la mujer indígena a la tierra, el territorio y una vivienda digna.

Pueblos indígenas, tierra y territorio

“En la legislación peruana no existen las comunidades indígenas. Después de la reforma agraria se cambió el término a comunidades campesinas, para la zona andina y nativas, en la amazonia. Ambas corresponden a la categoría de pueblos indígenas y por lo tanto están amparadas por el Convenio Nº 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas”, explicó la especialista Raquel Yrigoyen.

De acuerdo al Convenio Nº 169 de la OIT en las poblaciones indígenas el concepto de tierra incluyen los bosques, ríos, montañas, mares, y tanto su superficie como el subsuelo.

Este reconoce además la importancia de la tierra para la subsistencia económica, el bienestar espiritual y la preservación de la identidad y la cultura de los pueblos indígenas. Sin embargo, la Constitución Política del Perú tan solo reconoce la propiedad de los primeros 30 centímetros de suelo a las comunidades indígenas.

De acuerdo al Convenio Nº 169 de la OIT en las poblaciones indígenas el concepto de tierra incluyen los bosques, ríos, montañas y mares, y tanto su superficie como el subsuelo. Este reconoce además la importancia de la tierra para la subsistencia económica, el bienestar espiritual y la preservación de la identidad y la cultura de los pueblos indígenas. Sin embargo, la Constitución Política del Perú tan solo reconoce la propiedad de los primeros 30 centímetros de suelo a las comunidades indígenas.

“Los derechos de participación, consulta y consentimiento se fundan en el principio de que los pueblos indígenas tienen igual dignidad a todos los pueblos y culturas e igual capacidad para controlar sus instituciones y determinar libremente sus formas de vida y modelo de desarrollo. Este principio sienta nuevas bases para la relación entre el Estado y los pueblos indígenas, las que permiten superar el modelo de tutela indígena basado en la ideología colonial de la minoridad o incapacidad indígena”, indica Yrigoyen.

Trabas y obstáculos para las mujeres indígenas

“En el Perú las mujeres indígenas son poblaciones discriminadas pues no aparecen en las normas legales. En ellas se habla de comuneros, ciudadanos, jefes de familias pero no se hace alusión directa a la mujer. Esto no sería un problema de no ser porque los funcionarios que ejecutan la ley ni siquiera se molestan en incluirlas en los procesos de titulación. Con esta actitud el Estado peruano demuestra que en el hogar donde no hay varones la mujer no cuenta”, afirmó Pedro Castillo del Centro Peruano de Estudios Sociales – CEPES.

Uno de los principales problemas que enfrentan las mujeres indígenas para acceder a la tierra es la indocumentación. Al no estar registradas oficialmente las mujeres indígenas son impedidas de ejercer su derecho a la propiedad de sus tierras. Lamentablemente, de acuerdo a cifras del INEI, el 53,1% de la población femenina indocumentada reside en las zonas rurales y el 19,6% de ellas trabajan en labores agrícolas.

Asimismo, las mujeres indígenas en el Perú se encuentran impedidas de heredar la tierra. Pese a estar contemplado en la legislación peruana, en muchas zonas rurales no concede protección jurídica a costumbres de convivencia indígena como el servinakuy u otro tipo de uniones de hecho. En dichos caso las mujeres se ven supeditadas a la voluntad de sus hermanos, sus hijos mayores o sus parientes varones.

“La mujer indígena forma parte de una colectividad mayor, nuestra comunidad, es fuerte con relación a la producción agrícola, se considera a la madre tierra pues sin ella no hay vida. Este protagonismo y su estrecha ligazón con los destinos de su comunidad, le han sido transmitidos oralmente de generación en generación. La mujer indígena participa en la producción agropecuaria, coloca las semillas y desyerba, selecciona la cosecha y almacena los productos, alimenta y cuidan a los animales menores, trabaja la tierra. Es gracias a esta labor activa que la mujer protege no solo la seguridad alimentaria de su familia sino de todos aquellos que viven en las ciudades.”, declaró la congresista María Sumire.

Titulación individual: arma de doble filo

“Hace dos semanas llego COFOPRI a mi comunidad para titularnos. Nosotros no hemos aceptado porque según creemos ya estaba titulada. Pero el funcionario insistió diciendo que hay una ley que dicta que nosotros debemos titular nuestras tierras. Cuando le pregunté qué ley era esa me dijo que no sabía”, denunció una lideresa quechua de Vilcashuamán, Ayacucho.

“En Huancayo entró una petrolera y han hecho varias reuniones. Han ido ingenieros agrónomos, invitaron a todas las comunidades de la cuenca y les han hablado de todos los beneficios que pueden tener si aceptan la explotación petrolera. Les hicieron firmar documentos y como ellos no saben leer lo han firmado. Ahora están haciendo lo mismo por arriba del río Marañón y cuándo han leído se han dado cuenta de que es una autorización para que ingresen. Pero todo es parte del mismo territorio, ¿cómo puede ser eso?”, afirmó una lideresa asháninka.

De acuerdo a Castillo son precisamente este tipo de estrategias de desinformación las que emplean las empresas extractivas para acceder a los territorios indígenas. Ello, de la mano con el proceso sin control de titulación de tierras que promueve COFOPRI están mermado sus territorios. “COFOPRI se está excediendo en sus facultades. Tenemos información de que en Huancavelica ha estado titulando individualmente a los comuneros. Este título es ilegal ya que solo debe ser concedido a nombre de la comunidad. Si la comunidad lo desea puede titularse individualmente pero esto debe decidirse en asamblea y con la firma de un acta.”

Sin embargo, la normativa del COFOPRI no considera que ocurre con aquellas personas que viven en las comunidades pero no poseen tierras o quienes no podrán pagar los impuestos que corresponden a un predio individual. Tampoco prevé que ocurre con prácticas tradicionales de unidad social indígena como la minka (trabajo comunitario) para la limpieza de caminos y canales de agua o la preparación de terrenos para el cultivo. “Desafortunadamente estas prácticas tan solo apuntan a la desaparición de las comunidades indígenas”, afirmó.