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6 noviembre, 2013

Mujeres indígenas son esenciales para el desarrollo económico

Estudio demuestra que, en el Perú, la falta de oportunidades y a la presión sobre los territorios obliga a las mujeres indígenas a migrar a las ciudades.

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“Yo enfrenté racismo y discriminación, pero no permití que esto me frenara,” dijo Rivera Zea. “Hoy tengo una educación universal, pero no quiero que otras mujeres tengan que pasar por lo que yo pasé. Una buena educación es importante para cualquiera. Las mujeres no deberían tener que dejar su hogar para asegurar su futuro,” agregó.

Del Popolo destacó que la migración de mujeres puede significar un alto precio para la seguridad alimentaria de las comunidades, además también supone un alto riesgo para el mantenimiento de la biodiversidad de los cultivos. Esto es porque las mujeres indígenas son guardianas del conocimiento ancestral sobre la agricultura y tradiciones, conocimientos que pueden ser de gran ayuda para un mundo que lucha para hacer frente a los impactos del cambio climático.

“Esta relación con el territorio es un pre requisito para su identidad y el principio de su autodeterminación,” expresó Del Popolo. “Las mujeres indígenas tienen un rol determinante en la seguridad alimentaria de sus comunidades, y también en el mantenimiento de la biodiversidad de cultivos, lo cual beneficia a toda la humanidad,” agregó la investigadora.

La migración también puede exponer a las mujeres indígenas de Latinoamérica a nuevas formas de violencia, incluyendo la explotación sexual, sobre todo en un contexto en el que las industrias mineras y madereras están creando nuevas economías de enclave en los territorios indígenas. “Este patrón se está repitiendo en otros lugares del mundo,” dijo Tauli-Corpuz.

“Ante la presión de las fuerzas económicas modernas, sumada a la de los entes de los gobiernos, las mujeres indígenas han perdido sus derechos básicos a poseer y controlar sus tierras, territorios y recursos, haciendo que ellas sean altamente vulnerables a la explotación y tráfico sexual,” dijo Rivera Zea.

Al resumir los resultados del estudio del cual fue coautora, Fabiana del Popolo señaló que han habido avances en Latinoamérica que no se han visto en otras regiones, en particular en el acceso a la educación para las niñas y mujeres jóvenes, pero señaló que los esfuerzos para reducir las brechas en la implementación de los derechos de las personas indígenas, individuales y colectivos, han sido “insuficientes y limitados”.

Estos son algunos de los principales hallazgos de la investigación:

• El acceso a la educación por parte de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes de los pueblos indígenas ha mejorado. Datos recientes muestran que en Latinoamérica más del 90% de las niñas y niños indígenas están recibiendo algún tipo de educación. En el año 2000, aproximadamente la mitad de las niñas y niños en edades entre los 12 y 17 años no formaba parte de ningún sistema educativo, mientras que para el 2010, más del 70% reportó asistir a algún sistema educativo.

• En el caso de la educación superior, hay pocos avances. Entre el 2000 y el 2010, únicamente Costa Rica mostró avances significativos, duplicando la proporción de mujeres en el rango de edad de 18 a 22 años que recibió educación superior. No obstante, a pesar de la evolución del indicador, únicamente el 40% continuó con sus estudios.

• Aunque las tasas de fecundidad en los pueblos indígenas de América Latina en general, disminuyeron en la década pasado, varía la forma en que esto se ha dado en cada país. En algunos países, como Brasil y Panamá, el promedio de nacimientos entre mujeres indígenas continúa siendo el doble, en comparación con la cifra de nacimientos entre mujeres no indígenas. Sin embargo, con la excepción de Panamá, con sólo siete años de educación para las mujeres indígenas se cierra la brecha en la tasa de fecundidad casi completamente.

• Las adolescentes indígenas con 13 años de escolaridad tienen entre 8 y 10 veces menos probabilidad de dar a luz en comparación con las adolescentes indígenas sin educación. Sin embargo, el porcentaje de jóvenes madres, incluso para las jóvenes indígenas más educadas, sigue siendo superior a la de sus contrapartes no indígenas, lo que sugiere que la cultura sigue siendo un factor importante en la decisión de cuándo tener hijos.

• La información existente sugiere que las mujeres indígenas en Latinoamérica son más propensas a morir durante el parto, como durante el periodo de embarazo. En Perú el 23% de las mujeres son indígenas, y la mortalidad maternal en el 2009 era de 103 por cada 100,000 partos. No obstante esto varía en otras regiones, por ejemplo en Puno, en donde la gran mayoría de la población es indígena (Aymara y Quechua), la mortalidad maternal llega al 47%. Mientras que un estudio realizado en Honduras mostró un 25% de mortalidad maternal entre las mujeres indígenas, mientras que en 2011, un informe de la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala, mostró una tasa de mortalidad maternal tres veces mayor en las mujeres indígenas, que en las mujeres no indígenas.

“El resultado final es que las mujeres indígenas continúan siendo invisibles para la sociedad,” dijo Del Popolo. “Respetar y garantizar los derechos de las mujeres y pueblos indígenas es una condición necesaria en el avance hacia la igualdad que persigue nuestra región y merece la atención urgente de los estados.”

Para mayor información sobre la Conferencia Global de Mujeres Indígenas visite www.mujerindigena.com

Fotos: Bruno Takahashi.