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29 abril, 2016

Para hablar y comer pescado… hay que tener mucho cuidado

Video viral calificado de racista puede contener más verdades de lo que se cree. Lea el comentario de CHIRAPAQ sobre el caso.

Aunque el refrán es “para mentir y comer pescado, hay que tener mucho cuidado” en el caso de un reciente video, que se convirtió en viral, no se necesitaba mentir, pues todo lo dicho es verdad… para buena parte de nuestra sociedad.

La estrategia de la emboscada mediática no es nueva. El más recordado y que movió a la indignación, facilitando en su momento la discusión sobre la violencia contra la mujer y el lenguaje sexista fue la campaña “Habla Perra”. Una mañana de fines de la década pasada, la ciudad de Lima amaneció inundada de afiches cuyo eslogan era “Habla Perra”. La imagen principal era de una perra “chusca” en fondo rojo, a la cual se fueron sumando otros afiches, esta vez con el rostro de una mujer y pintas en diferentes partes de la ciudad.

La incertidumbre, seguida de la asociación con los métodos terroristas de amedrentamiento psicológico, corrió y se hizo eco en los medios de comunicación, despertando la alarma, dándose casi al mismo tiempo a conocer que había sido una estrategia/experimento a cargo de Sandro Venturo, por entonces un joven y polémico sociólogo, que apelaba a una frase de uso común y sexista para llamar la atención sobre la situación de la mujer.

No sucede lo mismo con el reciente video propalado por la youtuber Alassandra “Ale” para sus futuros seguidores, que ahora ha trascendido, es una actriz que participó del video para un curso universitario. El video tiene un fin “informativo” dirigido a los turistas para que tengan cuidado de no visitar nuestro país, pues hay muchos serranos que apestan, además de charapas libidinosos y sodomitas (obviamente no utiliza estas terminologías).

El video preparado para el curso universitario debía responder a la necesidad de ser viral, nada más, hasta donde se sabe, pero dado el tiempo transcurrido (dos días) esta información no se ha dado a conocer, lo cual ya habla de una irresponsabilidad y negligencia por parte del encargado del curso.

El resultado salta a la vista: ha sido cabecera de noticiarios televisivos, tema de los diarios y viral en internet, es decir fue un éxito, pero a diferencia del caso relatado al inicio, no había ninguna propuesta tras este “trabajo universitario”, de lo cual resulta algo muy interesante a señalar sobre el carácter del racismo en nuestro país.

En primer lugar todo lo dicho por “Ale” es verdad para una gran parte de nuestra sociedad, solo que hilados todos de manera continua y de paporreta, supuestamente desde una posición solvente y urbana, pero que ahora no se puede expresar tan libremente como sucedía hasta hace poco años, aunque forma parte del sentir cotidiano de gran parte de nuestra población y que trasciende en los ámbitos académicos y políticos, como por ejemplo, al momento de interpretar los resultados de las recientes –y pasadas- elecciones, atribuibles a la ignorancia, la falta de educación, el resentimiento que se traducen “lógicamente” en pobreza y de ahí a “serranos apestosos” ya ni siquiera hay un paso sino que son colindantes.

En segundo lugar, aunque expresarlo públicamente ya es –menos mal- políticamente incorrecto, el que lo diga alguien que tienen los mismos rasgos y por su modo de hablar se denota claramente que no pertenece al grupo social desde el cual supuestamente se enuncia el racismo o es “natural ser racista” ha sido lo que ha desatado la histeria en las redes sociales, al igual que el caso de la otra joven y el caso “color puerta”, desatando el racismo de quienes se pronuncian contra el racismo, llegando a la amenaza, la violación y el insulto.

Sin embargo, este componente si bien es cierto resulta contraproducente, es lógico y entendible y demuestra un peligroso avance paradójicamente en el combate al racismo y es una reacción de contraposición fundamentalista cuando no ha habido un procesamiento adecuado de la frustración y un entendimiento adecuado del problema, es algo similar a la pacificación mediante el exterminio y la destrucción de la fuerza beligerante, de ahí la popular frase “la paz de los cementerios”.

Dentro de las sociedades, los procesos de afirmación de identidad o el reconocimiento de los problemas que la afectan o el sentimiento de no encajar dentro de los moldes que te ofrece la sociedad, son dos situaciones contrapuestas pero que generan la misma reacción de afirmación, muchas veces fundamentalista, o lo que se denomina la “consciencia para sí” en donde se afirma unilateralmente lo propio o la posición propia, de ahí que resulte “una traición” que alguien que comparte los mismos rasgos de quienes discrimine resulte aberrante, es decir “antinatural”.

El presente caso del video viral nos muestra lo peligroso de la provocación a partir de elementos efectivamente provocadores, pero sobre los cuales no se tiene comprensión, ni mucho menos control o de una peligrosa e irresponsable ambigüedad, de lanzar un elemento provocador, a sabiendas, pero sin una propuesta alterna, algo así como lanzar la carnada para ver qué se pesca, y si sale mal pedir disculpas, dentro de la lógica irresponsable de “mejor pedir perdón que pedir permiso”.

Finalmente, es saludable que ya cada vez se vea muestras de baja tolerancia a las muestras de racismo, pero eso no es suficiente, pues cada quien tiene su discurso o lógica para afrontarlo, teniendo a la mano precisamente los elementos con los cuales nos hemos socializado con el: la violencia, y en este punto es responsabilidad del Estado contribuir al debate y compresión del tema y la problemática elevándola a la categoría de “interés nacional”, pues de no hacerlo se corre el riesgo de que una chispa de humor incendie la pradera de la indiferencia y la frustración.

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