Español

English

4 marzo, 2013

Racismo articula las diversas formas de violencias contra las mujeres indígenas

Documento presentado por el ECMIA y CHIRAPAQ a la CSW57 de la ONU señala problemas estructurales de nuestros Estados en la erradicación de las violencias.

Documento presentado por el ECMIA y CHIRAPAQ a la CSW57 de la ONU señala problemas estructurales de nuestros Estados en la erradicación de las violencias.

El racismo, dentro de nuestras sociedades, desempeña el rol vertebrador de las relaciones sociales estableciendo quienes tienen mayores derechos al acceso de los bienes y beneficios del “desarrollo”. Dentro de este proceso, los pueblos indígenas han sido excluidos por encontrarse en zonas de interés económico y político y las mujeres indígenas se han convertido en el primer objetivo de las violencias para mantener la exclusión.

Esto se desprende del documento Violencias y Mujeres Indígenas presentado por el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas ECMIA de manera conjunta con CHIRAPAQ Centro de Culturas Indígenas del Perú a la 57° sesión de la Comisión de Naciones Unidas sobre la Condición Social y Jurídica de la Mujer (CSW57 por su nombre en inglés).

La mujer indígena al ser la criadora de vida, la depositaria de conocimientos y el eje articulador de la transmisión cultural, cumplen un rol fundamental para la continuidad de los pueblos indígenas y por ello de su existencia, por esta razón, ejercer violencias contra las mujeres significa minar la existencia misma de los pueblos indígenas.

Por esta razón, exigir políticas públicas a favor de la mujer y niña indígena es crucial para la continuidad y fortalecimiento de los pueblos indígenas.

El racismo establece valoraciones en cuanto a desempeño, cualidades y calidades de las personas, estableciendo posición y por tanto acceso a derechos. En cuanto a los pueblos indígenas, la poca valoración de sus conocimientos, aportes y cultura se pone de manifiesto en la invisibilidad sistemática de la que son objeto y la certeza de que son un atraso para el progreso, más aún cuando en sus territorios se encuentran grandes reservas económicas.

De esta manera, desde la colonia el racismo opera como un instrumento ideológico y político contra los pueblos indígenas y las mujeres indígenas sus principales objetivos, ante lo cual no se han quedado inmovilizadas:

“Las mujeres indígenas de las Américas han desarrollado diversas estrategias para construir procesos de recuperación de derechos y ser soberanas con sus vidas. Las lecciones aprendidas y los caminos trazados, muestran que no cambiará la situación sin la confluencia de diversos factores, siendo el principal, el que las sociedades se puedan repensar desde su diversidad y sumar esfuerzos para erradicar toda forma de exclusión y violencia”, señala Tarcila Rivera Zea en un extracto que forma parte del estudio.

Resulta clave la idea de repensarse como sociedad, pues ello conlleva a superar los estereotipos y brechas sociales instauradas por el racismo para dar paso a una diversidad inclusiva y efectiva.