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5 agosto, 2013

Radio quechua en los andes peruanos: Parte I

Doris Loayza, estudiante de la Universidad de Nueva York, comparte su experiencia conociendo el Programa de Comunicación Indígena de CHIRAPAQ.

Doris Loayza es estudiante de maestría en el Centro de Estudios de América Latina y el Caribe (CLACS por sus siglas en inglés), de la Universidad de Nueva York.

Durante un par de semanas ella conoció de cerca la labor del Programa de Comunicación Indígena de CHIRAPAQ y la vida de los integrantes de la Red de Comunicadores Indígenas Quechuas de Ayacucho. A través de una serie de entregas en el blog de la CLACS Loayza nos contará acerca de esta transformadora experiencia.

El tema de mi tesis es el idioma Quechua, la cultura y los medios de comunicación. Durante las vacaciones de invierno en enero pasado, fui a Lima y visité la sede CHIRAPAQ, una asociación en Perú, que apoya la cultura indígena.

Una de sus iniciativas más antiguas es el programa radial “Sapinchikmanta”, que en Quechua significa “desde nuestras raíces”. Ellos capacitan a personas en Ayacucho, y otras partes de los Andes, para producir radio en Quechua y Español. Este verano, decidí empezar mi trabajo de campo, investigando esta propuesta como parte de mi proyecto de tesis. Pero antes de regresar a Perú, pude comenzar mi investigación en mayo en Nueva York, cuando asistí al Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU. Atendí presentaciones sobre radios comunitarias en Guatemala y conocí a personas de diferentes partes de América Latina que se reconocían indígenas.

A mediados de junio llegué a Huamanga, la capital de Ayacucho, donde comencé mi trabajo conociendo al equipo de CHIRAPAQ en su oficina en esta ciudad.

Me mostraron tres estaciones de la región. Me sorprendió saber que estas estaciones transmiten sólo una hora del programa a la semana. He leído que solían hacerlo en cinco estaciones, que emitían el programa con más frecuencia. Durante las próximas dos semanas, visité cada estación. Primero en Huamanga, luego en Huanta y Vilcashuamán, cerca de dos horas de distancia en zonas rurales con un clima e historia diferentes. Hice entrevistas (en Quechua) a los productores y los oyentes.

En Huanta, descubrí con alegría que estos programas son conducidos en su mayoría por jóvenes entusiastas voluntarios. El más joven era un recién graduado de la escuela secundaria. Estaban muy emocionados por mi visita. La mayoría de los miembros se reunieron, y pasamos un buen rato conociéndonos mutuamente. He hablado con ellos acerca del programa de Quechua en la Universidad de Nueva York, lo cual fue una excelente noticia para ellos.

También conocí en Huanta a un locutor en quechua independiente muy interesante, que trabaja en esto desde 1970. Huanta fue uno de los lugares afectados por Sendero Luminoso en la década de 1980. Entre otras cosas, mencionó que estaba casi contratado para guiar a los ocho periodistas que lamentablemente murieron en la ciudad de Uchuraccay, en las montañas de Huanta. Me dijo que pensaba que si él hubiera guiado a los periodistas, no los habrían matado, porque era conocido en toda la región por su popular programa de radio de quechua.

Me impresionó especialmente el maravilloso grupo de comunicadores en Huanta, lo entusiastas, bien organizados y abiertos que eran conmigo, y el orgullo que tienen por su idioma Quechua y sus raíces. Una noche observé un programa que hicieron en español y Quechua. Curiosamente, cuando presentaron el espectáculo en español, sus expresiones eran rígidas y serias. Pero cuando cambiaron al Quechua, sus expresiones se transformaron e incluso el tono de sus voces. Ellos recibieron llamadas del público en Quechua, y todo el grupo estaba entusiasmado.

Este tipo de experiencia me hizo pensar que, para personas que hablan Quechua, es a través de su lengua y música que pueden ser más expresivos y libres con sus sentimientos y pensamientos. Es la parte más importante de la identidad. Y esa es la razón porque la radio Quechua todavía es una parte importante de la vida en los pueblos andinos, aunque haya menos estaciones que antes.

Tras mi experiencia en la maravillosa y orgullosa ciudad de Huanta, empaqué mis maletas y continué en autobús rumbo a Vilcashuamán, un pueblo en el altiplano donde los nombres de cada ciudad están aúnen Quechua. Para mi próxima entrada del blog, voy a compartir mi experiencia allí.

Para más información visite www.clacsnyublog.com

Foto: Aaron Kutnick.