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20 marzo, 2014

Reír del racismo

¿Vemos los peruanos a todas las mujeres indígenas como “paisanas”? A propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

¿Vemos los peruanos a todas las mujeres indígenas como “paisanas”? Un análisis a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

El racismo viene ocupando paulatinamente un lugar central en los comentarios de los diversos medios, no porqué se haya incrementado, lo cual presupone que antes era menos, sino porque ahora hay una mayor visibilidad del problema ¿significa esto que hay un mayor nivel crítico-analítico para encararlo? Aún es temprano para saberlo.

Lo que viene sucediendo con la nueva emisión del programa “La Paisana Jacinta”, es una clara muestra de opiniones encontradas en cuanto a la naturaleza del racismo, su alcance y la pertinencia de aplicarlo para hacer una lectura de un espacio televisivo que muchos califican de inocente.

No es un hecho aislado. Desde inicios de año reportan casos de racismo de diferente índole, desde la delimitación de playas públicas -estableciéndose sectores sociales- hasta ataques en las redes sociales a grupos musicales como “Corazón Serrano”, que ha sido motivo para que los medios indaguen en los orígenes y avatares de la agrupación, poniéndose de manifiesto la presión de las emisoras para que cambien de nombre “porque eso no vende”.

Y sí que lo serrano vende, cuando de escarnio y burla se trata, cuando se lo coloca en condiciones de subordinación, como viene sucediendo con el relanzamiento en horario estelar de “La Paisana Jacinta”, el programa de humor del imitador Jorge Benavides.

¿Por qué el programa representa un problema? Se ha mencionada hasta la saciedad que es solo un personaje, que es un programa de humor, que los peruanos estamos acostumbrados a reírnos de nosotros mismos, que todos los programas lo hacen, que hay otros personajes similares y porqué el carga montón contra este programa en específico, por último, que el programa refleja la realidad, que hay personas así y que por lo tanto se quiere tapar o negar la realidad.

Y es precisamente, porque es un programa de humor por donde empieza el problema, al construir un personaje en base a estereotipos que maneja la sociedad y refuerza la marginalidad, no del personaje sino del grupo o sector social que representa, de tal forma que conocer a la paisana es desde esa mirada, ver a todas las mujeres indígenas o, como socialmente son denominadas, paisanas.

En los programas que se viene emitiendo, la paisana Jacinta es la única indígena representada, no hay otros personajes indígenas a partir del cual se pueda contrastar y decir que son “sus” características o “su”, personalidad, al ser única, su ser termina por representar a todos, es ese el estereotipo.

Y es su marginalidad la que se refuerza y representa en cada capítulo. Incapaz de entender giros lingüísticos, los interpreta a su manera siempre con una carga sexual, al tener baja resistencia a la frustración termina siempre por responder físicamente. Su incapacidad de entender las lógicas sociales o tener afán de superación terminan dejándola estacionada en la pobreza, lo cual se puso de manifiesto en la primera emisión de esta temporada -cuando sale a buscar a todos sus compañeros para grabar nuevamente- nadie la reconoce, ella sí a todos y todas, es casi inexistente, todos sus compañeros sin excepción han progresado, tienen dinero, negocios, propiedades, han estudiado o utilizado sus atributos para escalar socialmente, solo ella ha quedado detenida en el tiempo, no progresó, no cambió.

El descuido en su vestir y arreglo personal, su andar simiesco, los gestos y expresiones exageradas son solo atributos de ella, el resto de personajes son contrapuestos, no tienen ni exageran características físicas, la paisana Jacinta, viene a representar al otro, radicalmente extraño, ajeno a usos y costumbres y siendo única representa un factor de desestabilidad, siendo ello el núcleo y la base de los sketchs.

Hace 18 años, CHIRAPAQ y las organizaciones de mujeres indígenas alzamos nuestra voz de protesta contra esta representación nuestra. En su momento, cualquiera de nuestras hermanas que transitaban por la calle recibía el apelativo de “paisana Jacinta”. Hoy vemos nuevamente las mismas voces a favor de este personaje, pero también vemos que otras muchas voces se alzan en contra, a favor del respeto, de la dignidad de las personas.

Hoy 21 de marzo, en el cual se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, es preciso recordar que el racismo se reproduce y expresa en los medios y espacios menos sospechados, está presente y nuestra labor es estar alertas, no en vano el tema de este año propuesto por la ONU ha sido sobre el papel de los líderes en la lucha contra el racismo y la discriminación racial.

Hoy, todos podemos ser líderes en este esfuerzo por humanizarnos.